Recientemente la santa cabeza pensante de Antonio Cañizares ha estado enfrascada en algunos asuntillos. Desde Roma ha venido la orden de volver a la austeridad eclesiastica de la ortodoxia contarreformista, así como la petición de una mayor implicación ideológica en los asuntos que la iglesia de Roma considera “innegociables”. Dicha implicación conlleva un alineamiento político, por supuesto. No sabemos si el papa Ratzinger ha tenido esta iluminación directamente de San Pedro o de nuestro aclamado arzobispo Cañizares, porque el alineamiento político lo llevan aquí nuestros obispos a raja tabla desde hace años. Pero ya sabemos el dicho, más papistas que el papa, a la vanguardia de la contrarreforma. A nuestro Cañizares no le importaría volver al Cinquecento, para poder quemar a algunos anticristos en la hoguera, brujas y algún blasfemo que otro. Y tenemos blasfemos objetivos, afortunadamente para nuestro Cañizares. Este nuevo Torquemada, que anima a los fieles católicos a presentar querellas penales contra el autor de las fotografias del catálogo que publicó la Junta de Extremadura hace en 1997, y contra los autores de la película Teresa, el cuerpo de Cristo, se atreve además a proclamar a los cuatro vientos y plus ultra que España si no es cristiana, no es España.
Y pide respeto para los católicos, a sus símbolos, a sus signos. ¿El mismo respeto que tiene el con los que no son católicos, que para empezar, nos destierra? ¿Hay que recordarle al señor monseñor su actitud frente a los homosexuales, frente a los que deciden terminar con su vida, por ejemplo? ¿O sus injerencias en la vida política de este país, para avivar una crispación ya de por sí inflamada, con la introducción de sospechas sobre los atentados del 11.M? España es un país laico, aconfesional, señor Torquemada. Y entre los laicos, estamos encantados del catálogo de la Junta de Extremadura, que no es tan ofensivo, que el arte ya no está al servicio de la iglesia católica, que usrtedes son los que deben respetar la creación de un artista o de un director de cine (saben de sobra lo que es la libre expresión, recogida en la Constitución, ya que hacen uso de ella siempre que se expresan). Respeto, señor arzobispo, es lo que deben tener ustedes a los que no confiesan en sus rodillas, a los que no comulgan sus ostias, a los que no aguantan sus sermones, a los que no les escuchan. En este país cabemos todos, pero deben aprender a respetar al prójimo. Y si no saben respetar, les propongo que se marchen al Vaticano, país no laico, y que les acogerá con los brazos abiertos. Váyase señor Cañizares, váyase. España ni es católica ni es suya, ni es usted. Les pasa lo mismo que a los dirigentes del PP (¿porqué será?), se creen que son ustedes España. No, señor Cañizares, eso terminó, no lo olvide. Ustedes tiene la suerte todavía de que se les consiente demasiado desde la clase política. España ahora es modelo social de Europa, por no decir referente mundial, por mucho que se empeñen ustedes y su brazo político paramilitar del PP en emborronarlo todo. Pero hay todavía muchas cosas por arreglar, lastres que eliminar, para que la igualdad, la justicia social sean las premisas más importantes. Como la ley de eutanasia, de aborto, o la eliminación de sus privilegios en este país, y los pactos con el Vaticano. Tiene que llegar el día en el que la religión se circunscriba a lo privado únicamente; en el que ustedes se dediquen sólo a sus feligreses. Ustedes, si quieren dar la misa en latín, pues perfecto. ¿Admitirían injerencias de otros que les dijesen cómo deben dar ustedes las misas, cómo deben ustedes vestirse, cómo deben ustedes vivir? Ustedes den instrucciones a sus hijos catolicos, que si ellos las aceptan, ayá ellos. Pero hay que dejar cosas claras señor Cañizares: no todos los españoles son católicos, la inmensa mayoría de este país se considera aconfesional aunque esten bautizados. Y ni España, ni Extremadura son ustedes. Y esto, si quieren ustedes vivir en una democracia laica, es “innegociable”. Aprendan a respetar, prediquen lo que piden. Tienen que saber que ustedes van a tener los mismos privilegios y obligaciones que las comunidades musulmanas o evangelistas, váyanse haciendo a la idea.
Y ahora todos a ver la película de Ray Loriga Teresa, el cuerpo de Cristo


Escrito por elhipocrita 
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